jueves, 15 de agosto de 2013

ORACION PODEROSA AL JUSTO JUEZ CONTRA INJUSTICIAS, PRISION, PELIGROS, ENEMIGOS




En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 Amén.
 

 Señor Jesucristo, Dios de vivos y muertos,
 Eterno Sol de Justicia,
 encarnado en el casto vientre de la Virgen María,
 por la salud del linaje humano;
 Justo Juez, Creador del Cielo y de la Tierra,
 y muerto en la Cruz por mi amor.

 Tú que fuiste envuelto en un sudario
 y puesto en un sepulcro,
 del que al tercer día Resucitaste
 vencedor de la muerte y del Infierno.

 Justo y Divino Juez, oye mis súplicas,
 atiende a mis ruegos,
 escucha mis peticiones y dales favorable despacho.

 Tu voz imperiosa serenaba a las tempestades,
 sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos,
 como a Lázaro y al hijo de la viuda de Nahím.

 El imperio de tu voz ponía en fuga a todos los demonios, haciéndolos salir de los cuerpos poseídos,
 y dio vista a los ciegos, habla a los mudos,
 oído a los sordos y perdón a los pecadores,
 como a la Magdalena y al paralítico de la piscina.

 Tú te hiciste invisible a tus enemigos,
 a tu voz retrocedieron, cayendo por tierra en el huerto,
 los que fueron a aprisionarte,
 y cuando expirabas en la Cruz,
 a tu poderoso acento se estremecieron los orbes.

Tú abriste las cárceles a Pedro y lo sacaste de ellas
 sin ser visto por la guardia de Herodes;
 tú salvaste a Dimas y perdonaste a la adúltera.

 Te suplico, Justo Juez,
 me liberes de todos mis enemigos, visibles e invisibles.

 La sábana santa en que fuiste envuelto me cubra;
 tu sagrada sombra me esconda,
 el velo que cubrió tus ojos ciegue a los que me persiguen,
 y a los que me deseen mal:
 ojos tengan y no me vean, manos tengan y no me tienten,
 oídos tengan y no me oigan, lengua tengan y no me acusen,
 y sus labios enmudezcan en los tribunales
 cuando intenten perjudicarme.

Oh Jesucristo, Justo y Divino Juez,
 favoréceme en toda clase de angustias y aflicciones,
 lances y compromisos,
 y haz que al invocarte
 y clamar al imperio de tu poderosa y Santa voz
 llamándote en mi auxilio,
 las prisiones se abran, las cadenas y los lazos se rompan,
 los grillos y las rejas se quiebren, los cuchillos se doblen
 y toda arma que sea en mi contra se inutilice;
 ni los caballos me alcancen,
 ni los espías me miren ni me encuentren.

Tu Sangre me bañe,
 tu manto me cubra,
 tu mano me bendiga,
 tu Poder me oculte,
 tu Cruz me defienda,
 y sea mi escudo en la vida y en la hora de mi muerte.

Oh Justo Juez, Hijo del Eterno Padre,
 que con Él y con el Espíritu Santo
 eres un solo Dios verdadero;
 oh Verbo Divino hecho hombre,
 yo te suplico
 me cubras con el manto de la Santísima Trinidad,
 para que me libre de todos los peligros
 y me glorifique tu Santo Nombre.

 Amén.

 Divino y Justo Juez, acompáñame en mi vida,
 líbrame de todo peligro y accidente;
ayúdame en juicios, líbrame de injusticias,
 defiéndeme de mis enemigos
 y socórreme en mis necesidades.

 Así sea.

Hacer la petición y rezar el Credo,
Padrenuestro y tres Glorias.



 

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